Todos
tenemos pensamientos automáticos o intrusos que, en ocasiones, nos
hacen sufrir. Son pensamientos no deseados que pueden llegar a
imposibilitar el buen funcionamiento de una persona y amargarte la vida.
Debido a que estos pensamientos tóxicos influyen en tu actitud hacia
la vida, en tus actos, en tu forma de relacionarte con los demás, en tu
felicidad, en tus metas y logros, y en tu satisfacción personal; estos
son algunos de ellos, para identificarlos y enfrentarlos:
1. Pensar que eres una víctima.
Es decir, quejarte por todo y echarle la culpa a los demás o a las
circunstancias. Puede que no te guste lo que te está pasando, pero
culpar a los demás no va a solucionar nada. Es hora de hacerte responsable de tu vida
y de tus decisiones, y de poner manos a la obra para hacer los cambios
que de verdad quieres. Y no, no es fácil. Ni para ti ni para nadie.
2. Pensar que puedes cambiar a otras personas.
En esto caemos todos en algún momento u otro y por distintas razones,
pero es frustrante e inútil. Tú puedes ayudar a cambiar a alguien que
esté dispuesto a hacerlo, pero quien no quiere cambiar o ni siquiera es
consciente de que puede hacerlo no va a hacerlo por más que tú te
empeñes. Es difícil de a asumir pero hay que aceptar a las personas exactamente como son y ayudarlas en lo que te pidan o servirles de inspiración cambiando tú para que encuentren esa motivación.
Si no eres capaz de aceptar a una persona como es, quizá tengas que replantearte la relación o cambiar tu a ver qué sucede…Nada fácil tampoco.
3. Resistirte a la realidad.
Hay muchas cosas que tu directamente no puedes cambiar (que la gente
sea o haga lo que tú quieres, el clima, etc…), pero puedes aceptarlas en
vez de resistirte y eso hará que estés más relajad@ y que puedas tomar
mejores decisiones al respecto.
Resistirse a algo es muy frustrante y te puede hacer muy infeliz.
Tienes dos opciones: aceptarlo y seguir adelante o cambiar (tu o tus
circunstancias). Y no, no es fácil, pero merece la pena aprender e
intentarlo porque el efecto en tu salud física y mental se nota.
4. Pensar que las cosas son siempre mejores o más fáciles para los demás.
Es que esa persona ha tenido mucha suerte, es que es más atractiv@, es que ese lo tiene más fácil porque tiene más dinero, es que…
Las personas que han conseguido lo que quieren no lo han tenido
fácil. Todo cuesta y da igual que seas más rico, más guapa, más delgada,
morena, rusa, madre o soltera. Cada situación tiene sus pros y sus
contras, unas cosas te resultarán más fáciles y otras más difíciles.
Cada uno tiene sus problemas y sus circunstancias y, en general, el que llega alto es porque ha trabajado mucho, ha tomado decisiones,
se ha arriesgado y no se ha quedado de brazos cruzados. Muchas de estas
personas sus circunstancias han sido igual o más difíciles que las
tuyas, pero ellas decidieron no tomar el papel de víctima.
Así que no te engañes, deja de pensar en lo “fácil” que lo tienen los
demás y si de verdad quieres algo, ponte a trabajar en eso, que nadie
lo hará por ti.
5. Preocuparte por lo que piensan otras personas.
Esto hasta cierta medida es inevitable. Somos humanos y en general
queremos gustar o agradar a los demás, pero una cosa es aceptar que te
preocupe de vez en cuando el que dirá alguna persona, y otra muy
distinta es dejar que limite tu vida. Que esa preocupación o necesidad
de aprobación no te detenga. Acéptala y sigue adelante.
6. Pensar que solo hay una cosa buena o correcta y el resto están equivocados.
Pensar que solo hay una forma de ser feliz, que solo
hay ciertas actividades que son buenas, que solo una forma de pensar es
la correcta, que solo ciertas personas son buenas o malas, que los que
no son como tu están equivocados, etc., etc.
Este tipo de pensamiento es la causa de la infelicidad
de muchas personas, ya que pensar que solo hay una cosa correcta es
estresante, descorazonador y angustiante; pero, la realidad es que
puedes ser feliz de distintas maneras y que hay muchas opciones de donde
puedes escoger. De hecho puede que lo que te ha hecho feliz hasta ahora
no lo haga en un futuro. Y no pasa nada, es normal, con los años, con
la vida vivida y nuestro crecimiento personal, cambiamos, nuestros
deseos y prioridades actuales no serán las mismas en un futuro.
Todo es cuestión de descubrir qué opciones tienes y elegir la que
mejor se ajuste a tus circunstancias, prioridades y valores actuales.
Recuerda: no hay UNA SOLA COSA perfecta, hay opciones y tú eliges.
7. Pensar que tu pasado determina tu futuro.
Que hayas cometido un error en el pasado no quiere decir que tu vida
se haya acabado y que no puedas hacer las cosas de otra forma. El
pasado, pasado está y siempre tienes la oportunidad y el derecho de empezar de nuevo. Como casi todo en esta vida, es tu elección…
Todos tenemos altibajos y todos o algunos de estos pensamientos tóxicos
llegaran a nuestra mente. La cuestión es identificarlos para poder
cambiarlos poco a poco. Porque la realidad es que pueden influir mucho
en lo que consigues en la vida, en tu felicidad y en cualquier cosa que
puedas hacer para sentirte realizad@ y más satisfech@ contigo mismo.
fuente: aqui
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