jueves, 13 de agosto de 2015

Almas gemelas que coincidimos en el tiempo, pero con billetes a otros destinos



Tal y como diría aquella canción: “tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio… y coincidir”. No hay duda, en ocasiones la casualidad teje maravillosas oportunidades que nos hacen conocer a esas almas gemelas, seres perfectos, que ponen luz y un sendero nuevo a nuestras vistas.
Son almas que coinciden en un mismo instante y que llegan a compartir con nosotros un breve fragmento de tiempo, meses o incluso años inolvidables, pero que sin embargo, al final todo se rompe y se viene a bajo como un castillo de naipes llevado por el viento.
Era, a tu parecer, la pareja perfecta, pero por diversas circunstancias nada de eso ha podido ser, cada uno de vosotros coincidisteis en un mismo andén de la vida, pero llevabais billetes para destinos diferentes.
En ocasiones, el amor no es suficiente para mantener una relación, a pesar de que esa alma sea el reflejo de la tuya. A veces hay distorsiones inconciliables o altos costes imposibles de mantener. Hay amores imposibles que nos hacen vivir fragmentos de tiempo perfectos, fugaces e intensos pero que llevan desde el inicio, fecha de caducidad.

La importancia de arriesgar y experimentar en la vida

Una vida sin riesgo y sin decisión, es una vida no vivida. Es posible que sepas desde el principio que determinadas experiencias pueden suponerte un alto coste, puede que seas consciente de que salir de esa zona de confort que es tu hogar y esa seguridad cotidiana, va a traerte la incertidumbre de “no saber”, y el riesgo de cometer no uno sino “varios errores”.
Arriesgarse es perder el equilibrio, pero en cada paso que damos aprendemos también a levantarnos de las caídas y a caminar otra vez con más seguridad. Lo mismo ocurre con nuestras relaciones afectivas, ahí donde nadie dispone del manual perfecto, ni viene a este mundo siendo un auténtico gurú de ese amor que es inmune al sufrimiento, de ahí que valga la pena tener en cuenta estas dimensiones.

¿Es verdad que existen las “almas gemelas”?

Es muy posible que al leer el título de este artículo hayas pensado que si en verdad existen las almas gemelas, éstas, jamás cogerán rumbos diferentes, porque las almas que son iguales están predestinadas a estar siempre juntas. No te equivoques, no hagas saltos al vacío sin paracaídas.
Los amores perfectos no existen, se trabajan día a día afrontando costes e invirtiendo tiempo y esfuerzos. Y aún más, en ocasiones el amor no es la única respuesta a todos los problemas, no es la respuesta a todas las dudas ni el puente a todos los vacíos emocionales. Hay grandes amores condenados a ofrecerse un gran sufrimiento ¿La razón? Hay muchas: falta de comprensión, egoísmos, inmadurez, diferentes intereses…
El destino teje en ocasiones maravillosos encuentros con personas que nos parecen “perfectas”, sin embargo, en ocasiones ese amor lleva fecha de caducidad casi desde el principio, es un alma gemela con la que compartir un tiempo determinado, disfrutando de cada minuto, de cada segundo… No obstante, recuerda siempre que tu alma gemela debes ser tú mismo/a, tú ese amor propio y cuidar cada día para seguir manteniendo el equilibrio a cada paso que das.

La importancia de arriesgarse en el amor

En ocasiones lo sabemos. Hay algo en nuestro interior que nos dice que esa relación no va a mantenerse en el tiempo, que te va a traer sufrimiento, que todo va a ser breve y puede que hasta doloroso. ¿Cometemos entonces un error al arriesgarnos?
En absoluto, no lo será siempre y cuando sepas muy bien dónde están los límites y recuerdes proteger tu autoestima. El amor es una aventura que merece ser vivida, y lo más probable es que si decides dejar escapar esa oportunidad, lamentes toda tu vida el no haberte arriesgado, el no haber bajado corriendo de ese andén y haber abrazado a esa persona hasta perder el aliento.

Lo que ocurra después nadie puede saberlo, tanto si es ese amor dura toda tu vida o si al final esa relación es tan breve como intensa y te ocasione más sufrimiento que felicidad, todo habrá valido la pena. Es tiempo vivido, es tiempo aprendido, tiempo en el cual has vibrado, reído y llorado.
Las penas que tengas después, las curará el día a día, pero sin lugar a dudas, puede que sea más doloroso lamentar el no habernos arriesgado, que el recordar un amor que no pudo ser. Eso, es el libro de la vida, y como tal, debemos escribirlo cada día.
No existe el amor sin riesgo, quien no se aventura no vive, quien no se esfuerza no ve la recompensa. Y a pesar de de que esa relación con nuestra “aparente” alma gemela no durara, ten por seguro que ese amor perdurará en tu recuerdo toda la vida.
Imagen cortesía Tomine

fuente: aqui