martes, 25 de agosto de 2015

Infusiones para el cáncer


El solo hecho de mencionar su nombre causa temor: Cáncer, ya que es una de las enfermedades que afecta a millones de personas alrededor del mundo.

Sin embargo, la buena noticia es que siete de cada diez casos se pueden prevenir.

En este sentido, existen ciertas infusiones medicinales que son consideradas como remedios preventivos contra el cáncer como las siguientes:

Infusiones preventivas para el cáncer

Infusión para el cáncer #1  Conumir a diario 2 tazas de té verde que contiene quercetina que previene el cáncer de hígado.

Infusión para el cáncer #2: Verter en una taza de agua que esté hirviendo 1 cucharada de uña de gato (planta) y dejar refrescar.  Colar y tomar una taza al día.

Remedio para el cáncer #3: Hervir una taza de agua y cuando esté a punto de ebullición,  agregar 1 cucharadita de semillas de linaza.  Tomar 1 taza a diario.

Infusión para el cáncer #4: Hervir, durante 10 minutos, un puñado de hojas de guanábana en 1 litro de agua. 
Pasado ese tiempo, retirar del fuego, tapar y dejar refrescar.  Tomar esta preparación a lo largo del día.

Recomendaciones

Dar “colorido vegetal” a todos los platos y es que cada color tiene sus propiedades: las frutas y verduras rojas contienen licopeno (antioxidante que evita el deterioro celular), las verdes aportan fitonutrientes (aliados del equilibrio hormonal), y las naranjas, vitamina C (reduce el daño celular).

Incluir brócoli en la dieta. Una ración aporta el triple de la vitamina C recomendada al día y previene tumores como el de próstata. Por ello, se recomienda su consumo, por lo menos, 2 veces a la semana.

Consumir menos calorías causa menos tumores Numerosos estudios confirman que una restricción calórica fortalece las células sanas, siempre y cuando lo que se coma cubra las necesidades del organismo. La explicación reside en que, cuando sentimos hambre real, las células tienden a protegerse y hacen más lenta su división y el cáncer es justamente lo contrario: la proliferación anormal y muy rápida de las células.
Realizar una colonoscopia cada 5 años después de los 50. Someterse a esta prueba es la pauta idónea para prevenir el cáncer de colon. 

Realizar un tratamiento adecuado si se está sufriendo de hepatitis B o C, ya que, de lo contrario, puede derivar en un cáncer de hígado. Si no se sigue un tratamiento con antivirales para tratar la enfermedad, con el tiempo puede aparecer una cirrosis hepática que provoque un tumor maligno en el hígado. La hepatitis C también dispara las posibilidades de cáncer de páncreas.

Practicar ejercicio media hora 5 veces a la semana. Genera endorfinas que ahuyentan el estrés, previene la obesidad, combate el estreñimiento y oxigena las células.

Dar de mamar disminuye las posibilidades de cáncer. Según la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer, previene tumores de mama en madres mayores de 30 años. La razón se debe a que, durante el periodo de lactancia, se reduce la producción de estrógenos.

Evitar ser un fumador pasivo Es importante saber que el 2% del humo de un fumador es inhalado por la persona que no fuma y que está cerca. Además, el humo que aspira el fumador pasivo es el resultante de la combustión del cigarrillo, que tiene una concentración de 3 a 5 veces mayor de monóxido de carbono, nicotina y alquitrán que el que absorbe directamente el fumador.

En este sentido, un estudio conocido como EPIC (Estudio Prospectivo sobre Dieta, Cáncer y Salud), realizado con personas no fumadoras expuestas al humo, ha confirmado que tienen un 30% más riesgo de sufrir cáncer de pulmón por el hecho de vivir con un fumador. También hay más probabilidades de tumores de faringe y laringe.

fuente: aqui