miércoles, 9 de septiembre de 2015

Comparte: cuanto más tengas, más te será dado…


  La vida es un hondo equilibrio entre echar afuera e invitar adentro. El armónico fluir de esta potente dinámica afuera-adentro tiene su clave en compartir: da y se te dará más. Por ejemplo, en la respiración, cuanto más espiras, más inspiras. Espira más para que puedas crear un vacío dentro y entre más aire. Fíjate que no es preciso que pienses en inspirar: espira tanto como puedas y todo tu ser inspirará. De idéntico modo, Ama más y tu cuerpo recogerá energía de todo el Cosmos. Crea el vacío y la energía vendrá. Y lo mismo sucede con todos los procesos de la vida.

¡Comparte! Da y la vida te dará más; sea lo que sea… Este es el significado profundo de compartir: dar tu energía, en la forma y modalidad que sea, es un regalo; y, a cambio, se te da más. Por tanto, no lo dudes, comparte y hazlo con consciencia y desde tu esencia, sin buscar resultados ni contrapartidas. Y la vida, mágicamente, armónicamente, te dará más.

Cristo Jesús afirmó algo paradójico que se transcribe en el Evangelio de Mateo (25, 29): “Cuanto más tengas, más te será dado; y si no tienes nada, hasta lo que tienes te será quitado”. ¿Qué quiso expresar con esto? Pues que si compartes lo que tienes (espirar), incluidos los dones y talentos que se examinaron en el capítulo precedente, la vida, de manera natural, te dará más (inspirar); pero si, en vez de compartir, acumulas y retienes, lo que tienes te será quitado por esa misma vida y también de forma natural. Compartir es vivir; retener, sobrevivir. Compartir es gozar de la vida; retener, encarcelarla entre los barrotes de la ansiedad y la inquietud del ego….

La vida crece en el gozo. Aquellos que comparten obtendrán más, porque cuanto más disfrutan más crecen… El que no esté agradecido perderá lo que tiene; al que lo está, la existencia entera le ayuda a crecer más, porque se da cuenta de lo recibido… Sé más amoroso y recibirás más amor. Da más y tendrás más para dar. Comparte sin esperar nada a cambio y tu ser aumentará… Compartir forma parte intrínseca del Milagro que es la Vida. En el llamado “milagro de los panes y los peces”, la clave es compartir. Bajo la influencia de la percepción productivista y economicista todavía vigente, se le conoce como el “milagro de la multiplicación”, pero en los Evangelios –los cuatro canónicos lo narran– no se indica nada de que Cristo Jesús “multiplicara” los alimentos. Sencillamente, invitó a compartir lo que se tenía –cinco panes y dos peces– y fue así como hubo para todos –miles de personas–. El milagro no es la multiplicación, sino compartir…

Comparte tu ahorro; comparte tus dones y talentos; comparte tu energía; comparte el Amor que eres; comparte tu divinidad, en cualquiera de sus manifestaciones. Haz tuya conscientemente y disfruta naturalmente la dinámica “fluir-recibir-fluir” que rige en la Creación. Fluye compartiendo y aprende a recibir sin haber generado expectativas al respecto y sin miedo, pues hay tanto temor en tu vida que incluso a recibir puedes tener miedo… El Misterio de la Vida se desvela de par en par: “Vivir Viviendo”, vivir fluyendo para recibir de la Creación, que es una Naturaleza Viva y Divina de Abundancia Infinita donde la Gracia y la Riqueza se distribuyen entre todos los componentes que la configuran y en ella se integran y fusionan. Y no lo hace según la “capacidad”, pues no hay niveles conscienciales mejores o peores, sino que la Abundancia de la Creación se distribuye según la “necesidad” derivada del momento concreto del proceso evolutivo que cada componente de la misma esté experienciando.

Viejo hábito
Nuevo hábito
Ahorrar, retener y acumular para ti y para los tuyos pensando en el mañana y en el porvenir, desconfiando de la vida y sin entender cómo opera la vida y los regalos que continuamente te ofrece. Hay tanto temor en tu vida que incluso tienes miedo a recibirlos.
No ahorres, comparte. Si ahorras, es que te sobra; si te sobra, compártelo. Comprende cómo funciona la vida: da más y tendrás más para dar. Comparte el dinero, tus dones y talentos, tu energía, el Amor que eres, tu divinidad en cualquiera de sus manifestaciones… Comparte sin esperar nada a cambio y tu ser aumentará y la vida te dará más. Compartir es vivir; retener, sobrevivir. Compartir es gozar de la vida; retener, encarcelarla entre los barrotes de la ansiedad y la inquietud del ego… La vida crece en el gozo. Aquellos que comparten obtendrán más, porque cuanto más disfrutan más crecen… Haz tuya la dinámica “fluir-recibir-fluir” que rige en la Creación. Fluye compartiendo y aprende a recibir los regalos que la vida te hace llegar permanentemente.

         La Humanidad todavía concibe la vida desde la escasez (de recursos, de bienes, de energía, de amor,…) y distribuye lo escaso según las “capacidades”, que es la ley del más “fuerte”. La sociedad y el sistema económico imperantes se han construido y funcionan sobre estos cimientos puramente egocéntricos. Sin embargo, la Creación –también, dentro de ella, la Madre Tierra– es Abundancia Infinita y desconoce la escasez. Y esa Abundancia se reparte no según las capacidades, pues todos los dones y talentos son igualmente divinos e importantes y no hay jerarquías entre ellos, sino en función de las “necesidades” asociadas a los procesos conscienciales y evolutivos que se dan en su seno. Esto ha sido percibido por muchos hombres y mujeres a lo largo de la historia de la Humanidad, que han vivido en consonancia con esa visión no egocéntrica o han propuesto modelos sociales coherentes al respecto.

         Entre los primeros, fue el caso, por ejemplo, de los colectivos cristianos primitivos. Así se describe en los Hechos de los Apóstoles (4,32-35) el modo de vida de la comunidad: “No tenían sino un solo corazón y una sola alma. Nadie llamaba suyos a sus bienes, sino que todo era en común entre ellos (…) No había ningún necesitado, porque aquellos que poseían campos o casas los vendían, traían el importe de la venta y lo ponían a los pies de los apóstoles. Y todo se repartía a cada cual según sus necesidades”.

         En cuanto a la formulación de modelos sociales fundamentados en ese reparto según las necesidades, destaca la propuesta comunista sintetizada por Karl Marx en su Crítica del Programa de Gotha (I, 3): “En la fase superior de la sociedad comunista (…) solo entonces la sociedad podrá escribir en su bandera: ¡De cada cual según su capacidad a cada cual según sus necesidades!”.

      Ambos textos conducen a lo mismo y lo expresan literalmente de idéntica forma: “A cada cual según necesidades”. Mientras vivas pensando “acerca de” la vida, solo verás escasez y no lo comprenderás, creyendo injusto que alguien reciba más por el hecho de que en su proceso consciencial así lo requiera. Pero cuando pongas a la mente en su sitio, cuando dejes de pensar “acerca de” la vida y veas la realidad, comprobarás que todo es Abundancia, por lo que no hay problema alguno en dar más a quien en su devenir evolutivo más necesite.

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Texto extraído del libro Sin mente, sin lenguaje, sin tiempo, del que es autor Emilio Carrillo.
Puedes acceder a él a través de esta web:

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