jueves, 10 de diciembre de 2015

Un Dios Real y Útil - Deepak Chopra


"Todo lo que marca la diferencia entre la vida y la muerte debe pasar por este mundo por vía del alma".


Dios ha conseguido realizar la sorprendente proeza de ser adorado pero invisible al mismo tiempo. Millones de personas lo describirían como un padre con barba blanca sentado en un trono en el cielo, pero nadie puede asegurar que lo haya visto personalmente. Aunque no parece posible ofrecer un solo hecho sobre el Todopoderoso que pudiera sostenerse ante un tribunal, una gran mayoría de personas cree en Dios, para ser más exactos un 96 por ciento según algunas encuestas.


Esto revela el gran vacío existente entre fe y lo que llamamos la realidad diaria. Necesitamos llenar este vacío.
¿De qué modo serían los hechos si los tuviéramos? Serían así. Todo aquello que experimentamos como realidad material nace en un reino invisible más allá del espacio y del tiempo, un reino consistente en energía e información, según nos ha sido revelado por la ciencia. Esta fuente invisible de todo lo que existe no es un espacio vacío sino que es el mismo útero de la creación. Hay algo que organiza y que crea esta energía. Convierte el caos de sopa cuántica en estrellas, galaxias, selvas tropicales, seres humanos y nuestros propios pensamientos, emociones, memorias y deseos.


En las páginas siguientes veremos que no sólo es posible conocer esta fuente de existencia en un nivel abstracto sino que, además, podemos llegar a intimar con ella. Cuando esto sucede nuestros horizontes se abren a nuevas realidades. Tendremos la experiencia de Dios.
Después de siglos de conocer a Dios a través de la fe, estamos preparados para entender la inteligencia divina directamente. En muchos aspectos, este nuevo conocimiento refuerza lo que la tradición espiritual ya nos había prometido. Dios es invisible y, además, hace milagros. Es el origen de todo impulso de amor. La belleza y la verdad son hijos de este Dios. Si no conocemos la fuente infinita de energía y creatividad, las miserias de la vida se hacen realidad. Acercarnos a Dios a través del conocimiento verdadero nos cura el miedo a la muerte, confirma la existencia del alma y da un sentido definitivo a la vida.
Toda nuestra noción de la realidad ha sido puesta patas arriba. Dios, en lugar de ser una inmensa proyección imaginaria, ha resultado ser la única cosa real, y todo el universo, a pesar de su inmensidad y de su solidez, es una proyección de la naturaleza de Dios. Estos sorprendentes acontecimientos que llamamos milagros nos dan las claves de su inefable inteligencia. Consideremos la siguiente historia.


En 1924, un viejo campesino francés caminaba hacia su casa. Apenas veía debido a que perdió uno de los ojos en la Primera Guerra Mundial y tenía el otro gravemente dañado por el gas mostaza de las trincheras. La puesta de sol era muy brillante y ello le impedía ver a los dos jóvenes en bicicletas que habían doblado la esquina y se dirigían hacia él.
En el momento del impacto aparece un ángel que toma por las dos ruedas la bicicleta que va delante, la levanta un par de metros del suelo y la deposita sin daño alguno sobre el césped al lado de la carretera. La segunda bicicleta se detiene y los jóvenes se emocionan enormemente. «¡Son dos, son dos!» grita uno de ellos refiriéndose al hecho de que en lugar del anciano sólo, hay dos figuras en la carretera. Todo el pueblo se aturde tremendamente y, más tarde, dijeron que los dos jóvenes estaban borrachos y que inventaron esta fantástica historia. Por lo que al anciano se refiere, cuando se le preguntó sobre el hecho, dijo que no entendía la pregunta.


¿Podemos nosotros llegar a tener una respuesta? Sucede que el anciano era un sacerdote, el padre Jean Lamy, y que la aparición del ángel ha llegado hasta nosotros a través de su propio testimonio antes de su muerte. A Lamy, persona piadosa y muy querida, se le atribuyen muchos casos en los que Dios envió ángeles u otras formas de ayuda divina. Aunque no era muy amigo de hablar de ello, su actitud era real y modesta. Debido a la vocación religiosa de Lamy es fácil rechazar este incidente como una historia para devotos. Los escépticos no se conmoverían.


Por mi parte, estoy sencillamente fascinado por si pudo haber ocurrido, por si podemos abrir la puerta y permitir que entren en nuestra realidad ángeles para ayudarnos, junto con milagros, visiones, profecías y, finalmente, el gran desconocido, Dios mismo.
Todos sabemos que una persona puede aprender de la vida sin religión. Si yo escogiera a cien 10 recién nacidos y filmara cada momento de sus vidas desde el principio hasta el fin, no sería posible predecir que aquellos que creen en Dios serán más felices, más sabios o que tendrán más éxito que los no creyentes. Es más, la cámara no puede grabar lo que queda por debajo de la superficie.

Alguien que ha tenido la experiencia de Dios podría ver el mundo con júbilo y alegría. ¿Es real esta experiencia? ¿Es útil para nuestras vidas, o es sólo un acontecimiento subjetivo, lleno de significado para la persona que la ha tenido pero no más práctico que un sueño?...”

Fragmento de "Conocer a Dios" (2000), Deepak Chopra.