sábado, 23 de abril de 2016

Alergias e intolerancias: Conflictos emocionales



¡¡Esto es insoportable!!

Hablamos de alergia cuando se produce una reacción en el organismo al entrar éste en contacto con una sustancia, resultado de una hipersensibilidad en la que interviene el sistema inmunológico.

Desde la BioNeuroEmoción® entendemos que la alergia es la manera en que nuestro inconsciente biológico nos avisa del peligro que supone entrar de nuevo en contacto con una situación que nos causó un gran dolor emocional. Por lo tanto, para que la alergia se manifieste tiene que haber habido necesariamente una situación previa en la que se ha tenido contacto con el alérgeno en cuestión, sumada a un sentimiento de “fuerte rechazo” o “intolerancia” hacia algo o hacia alguien.

Encontramos que, al igual que sucede con el resto de síntomas y enfermedades, la persona alérgica ha vivido una experiencia en la que no se ha permitido sentir ni expresar la emoción generada por ella. Terminar con la sintomatología producida por una alergia es tan sencillo como ir a la situación primigenia que causó el sufrimiento emocional y liberar la emoción reprimida. A veces basta con leer unas líneas para tomar conciencia de ello, en otras es necesario servirse de un Acompañante en BioNeuroEmoción® que pueda hacer de guía para encontrar la situación conflictiva y así manifestar el resentir.

En base a su origen, las alergias pueden ser coyunturales (95%), cuando son causadas por una vivencia propia, o estructurales (5%) si proviene en forma de programa de mano de nuestros ancestros (Transgeneracional) o de la vida intrauterina (Proyecto Sentido). Cuando se trata de una alergia coyuntural, a la pregunta ¿desde cuándo?, la persona va a responder “desde siempre”. Como ejemplo citaré que uno de mis hermanos es alérgico a la penicilina “desde siempre”. Mi abuelo, del que es doble por fecha de nacimiento y por nombre, recibió un trozo de metralla en el ojo durante unas prácticas militares, ojo que finalmente perdió. Las palabras del médico que le asistió fueron: “esto no hubiera pasado de haber tenido a mano penicilina”. El mensaje del abuelo está ahí para que su descendiente sepa cuán grande fue su sufrimiento y, desde su comprensión, poder liberarle de su dolor.


Las fases de la alergia

La alergia se desarrolla en dos fases:

  • La primera fase recibe el nombre de muda o silenciosa debido a la ausencia de síntomas. En esta fase el alérgeno entra por primera vez en contacto con el organismo como decorado de una situación que sobrepasa nuestro umbral de estrés y nos aboca a un conflicto emocional. La lectura que hace nuestro inconsciente biológico es la de ¡¡peligro!!, por lo que todo nuestro sistema inmunológico se pone en marcha para analizar e identificar al agresor, quién,, a partir de este momento, tiene el paso vedado a nuestro organismo. Por su parte, en el momento del shock, el inconsciente lleva a cabo una grabación de todos los estímulos sensoriales (lo que llega en forma de imagen, de sonido, de olor, de sabor y de sensación) para finalmente, de todos ellos, terminar asociando uno o varios con el peligroso agresor.

  • A la segunda fase la conocemos como ruidosa porque es la que, a través de los síntomas (nariz, ojos, garganta, pulmones, piel, aparato digestivo…), nos va a indicar que el agresor ha vuelto, y por lo tanto se ponen en alerta todos nuestros sistemas de defensa para combatirlo y evitar una segunda agresión. Es entonces, gracias al estímulo sensorial que grabó nuestro inconsciente durante la primera fase, cuando se acciona la señal de alarma y aparecen los síntomas de la alergia que variarán de acuerdo al estímulo sensorial asociado. Por ejemplo, si el estímulo que quedó asociado a la experiencia conflictual fue un estímulo óptico, nuestra biología dará como respuesta física el que lloren los ojos con el fin de evitar "ver" aquello que me va a doler: “no quiero volver a verlo” o “ya no volveré a verlo” .

Y es así como encontramos el Sentido Biológico de las alergias, su “¿para qué?”, que no es otro que ponernos a salvo de aquello que nos ocasionó dolor cuando nos sentimos agredirnos.



Sintomatología

Entre los síntomas que aparecen en las alergias destacaré los siguientes:

  • Rinitis: Con los estornudos y la desaparición del olfato evito percibir aquello que "me huele mal".
  • Conjuntivitis: Con el picor y el lagrimeo de los ojos evito "ver lo que me duele".
  • Dermatitis: Con la inflamación de la piel evito "entrar en contacto". Este síntoma lo encontramos en todos los conflictos de separación. Para su lectura es recomendable tener en cuenta la parte del cuerpo que se ve afectada.


Alergias e intolerancias más comunes

Alergia al heno y polen: El polen es la parte masculina de las plantas. A nivel simbólico simboliza el amor, la sexualidad y la reproducción. Aquí encontramos tanto situaciones de separaciones  y desencuentros afectivos, como de sexo impuesto. Cuando la alergia aparece en niños menores de siete años, el conflicto frecuentemente tiene que ver con la falta de amor entre los padres (peleas, separaciones, ausencia de deseo...).

Alergia a productos lácteos: Arquetípicamente la leche es mamá, es el contacto con la madre, el alimento (=amor) que me nutre. Las historias que hay detrás de una alergia a los lácteos revelan que hay una separación en relación a la función materna (en algunos casos no es la madre en sí, sino quién realiza la función materna propiamente dicha), del colorido “quiero estar muy cerca de mamá” o “quiero a mi mamá lejos”. El queso, que entra dentro del apartado de los lácteos, tiene una lectura de “me gustaría que mamá fuera diferente”. La persona alérgica se mantiene "a salvo" no entrando en contacto con la leche (=mamá).

Alergia al gluten: De la misma manera que leche es mamá, el pan para nuestro inconsciente es papá, ya que es quién biológicamente trae “el pan” (=el sustento) a casa. Además, el pan es lo que ponemos en la mesa dónde se reúne la familia, por lo que también tiene que ver con el ambiente familiar. El resentir es del tipo “hay mal ambiente en la familia a causa de papá”. Cuando hay intolerancia al gluten hablamos de rehusar asimilar bien la figura paterna, bien el ambiente familiar.

Alergia al alcohol: El alcohol es el azúcar transformado. Voy a rechazar inconscientemente el alcohol cuando el amor que he recibido no me gusta: ”quiero amor, pero un amor muy distinto al que me han dado”.

Alergia a muchos de los alimentos o a los alimentos en general: El alimento siempre es mamá (=Madre Tierra). En todos los casos consideraremos  la relación que se tiene con la madre (=figura materna). De la misma manera lo haremos cuando se trate de una alergia a un producto químico (química=Tierra=madre).

Alergia a picaduras de avispas: El inconsciente, además de por arquetipos, se mueve también por símbolos. La avispa “pica”, "se queda con algo que es tuyo"; en consecuencia, simbólicamente, este tipo de alergia me habla de situaciones, habitualmente acontecidas en mi entorno más cercano, dónde me siento criticado (=me pican, me pinchan) o siento que me arrebatan algo mío, como por ejemplo la dignidad (tenemos en cuenta que para el inconsciente real y virtual es lo mismo), y cuando esto sucede sale la rabia que he ido acumulando en otras situaciones dónde de igual manera me he sentido atacado.

Alergia a las plumas: La alergia a las plumas también tiene que ver con su significado simbólico. Las plumas hablan de volar, de libertad, de llevar a cabo aquello que quiero hacer. ¿Qué o quién me priva del placer de hacer lo que quiero?

Alergia a los animales: Todos los animales se relacionan con el amor, el instinto y la sexualidad, Después hemos de mirar más detenidamente cuál es la característica que sobresale por encima del resto, tanto a nivel general como particular para cada persona. Por ejemplo, el perro que se vincula a la fidelidad y al amor incondicional, delata un rechazo o resistencia a sentir amor, o quizá a la negación de vivir la sexualidad de una forma violenta, impuesta. El gato va ligado a la sensibilidad desde la figura femenina que representa, y también a la independencia, ¿qué aspecto de mi sexualidad, por ejemplo, reprimo?. En todos los casos hay que tirar del hilo para encontrar la historia que hay detrás de la historia.

Alergia a los antibióticos (también aplicable a los medicamentos en general): Esta alergia puede ser en muchos casos transgeneracional, tal y como hemos visto anteriormente. Si nos remitimos a su etimología tenemos que “anti” significa “contra” y “bio”, “vida”, por lo que los antibióticos actúan contra la vida (los microbios también son vida). Una alergia a los antibióticos puede relacionarse con el rechazo a ciertas situaciones de nuestra vida, o a la resistencia por tener que vivirla de una determinada manera.

Alergia al polvo: El polvo representa sexo, suciedad e impureza. La alergia al polvo denota un rechazo hacia algo o alguien (incluso hacia uno mismo) por considerarlo sucio o impuro, o hacia ciertos aspectos de la sexualidad que califico de indecentes.

Alergia en la piel (también al látex, que es como una “segunda piel”): La piel, más concretamente la epidermis, es la parte de nuestro cuerpo que entra en contacto con el otro y también la que marca los límites para evitar el contacto no deseado. En consecuencia, todas las alergias de la piel se focalizan en un exceso o en una falta de contacto (=separación), que guardará una estrecha relación con la parte del cuerpo afectada (por ejemplo, el rostro tiene que ver con la imagen que se da de uno mismo). Cuando se trata de alergia al agua le añadimos el significado de ésta que es vida, emociones, madre y también el líquido amniótico (=nuestros referentes, además de la liquidez, dinero). Si la alergia es al sol tendremos que buscar un conflicto vivido con el padre, puesto que para el inconsciente el sol es el arquetipo de padre.

Alergia a los metales: En la mayoría de los casos son programas heredados a través del transgeneracional, como por ejemplo la muerte de un abuelo por un disparo o agresión con arma blanca.

Ambientes, perfumes: Al estar este tipo de alergia relacionada directamente con la nariz, bien puede tratarse de un conflicto de cariz sexual.




Resumiendo

Tienes cada vez más datos que te abren los ojos a una nueva realidad. Es momento de dejar de buscar fuera la respuesta a todo lo que te sucede en la vida, y comenzar a ver que tienes tú que ver con aquello que estás viviendo.

Todo en el Universo se mueve en la misma relación Causa – Efecto. En el caso de las alergias, el efecto son los síntomas con los que se manifiesta y la causa aquella situación que viviste que te causó un gran estrés psico-emocional, que te pilló a contrapié y en la que no te sentiste comprendida por nadie (incluso tal vez, por sufrimiento, vergüenza o dolor, ni siquiera llegaste a contarlo).

Observa tu alergia y analiza sus síntomas. ¿Desde cuándo te acompaña? ¿Qué mensaje tiene para ti? Busca ahora una situación que reúna similares características a la del momento dónde se ha producido tu última reacción alérgica para poder encontrar qué o quién te causó malestar o sufrimiento, aquel o aquello que te resultó ciertamente insoportable, y permítete sentir y expresar la emoción que trataste inútilmente de tapar, porque, como bien dice Anne Ancelin Schützenberger, lo que no se expresa con palabras lo hará con dolores.



En ti está el problema, en ti está la solución

Detrás de todo síntoma, enfermedad y/o bloqueo que reste paz y felicidad a tu vida hay una emoción reprimida. Con gusto te acompañaré a encontrar la fuente del conflicto para que puedas expresar aquello que en su momento no te permitiste sentir.







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