viernes, 29 de abril de 2016

TRABAJANDO CON EL UNIVERSO – Yehuda Berg

Cuando algo va mal, es tan fácil señalar con el dedo.
Culpamos a nuestros amigos. Culpamos a nuestros esposos. Culpamos al chico que nos cerró el paso en el tráfico esta mañana. Y cuando las cosas están completamente caóticas, quizás hasta culpamos a Dios.
A veces, nuestra acción de culpar parece totalmente justificada. Si nuestro vuelo es cancelado, culpamos a la aerolínea. Si nuestro teléfono celular no tiene recepción, culpamos a nuestro proveedor de servicio. Si la cena es mala ¡culpamos al chef!
Todo se puede justificar. Pero ¿cómo nos beneficia toda esta acción de culpar? Seguro, se siente bien momentáneamente pero ¿de verdad resuelve eso nuestros problemas? ¿Acaso eso repara el hecho de que no tenemos recepción en nuestro teléfono celular? ¿Mejora la calidad de nuestras relaciones? ¿Nos trae más o menos alegría y plenitud?
Todas éstas son preguntas que, por lo general, mucha gente no realizan. Pero los kabbalistas estaban siempre haciendo estas interrogantes.
En el Centro de Kabbalah aprendemos que una de las razones por las cuales estamos tan propensos a sentir emociones como la ira, la culpa y la frustración es porque estamos obsesionados sólo con una parte película. Estamos enfocados únicamente en la situación en nuestras manos. Pero existe una película mucho más grande, una en la que el universo está en control en este momento, y este momento es una parte muy pequeña de un gran rompecabezas. También sabemos que el universo está siempre trabajando a nuestro favor, sin importar la situación.
Una gran parte de aplicar espiritualidad en nuestra vida diaria es confiar en el universo. En lugar de ubicar a los culpables, acoge la situación con la certeza de que proviene del Creador. La certeza tiene el poder de transformar la ira y la frustración en aceptación y paz. No sólo eso, esto te inspira a que comiences a buscar la película completa. Ahora, ¡estás trabajando con el universo en lugar de estar peleando contra él!
El culpar sólo te mantiene atascado en un momento. Al simplemente aceptar que todo es para nuestro beneficio, podemos seguir hacia delante de manera proactiva.