El amor:
-Nos cura.
-Cura a los demás.
-Fortalece la inmunidad.
-Es calidad de vida.
-Neutraliza el miedo.
-Disipa las pesadillas.
-Alivia el dolor.
-Es lo contrario de la critica.
-Respeta nuestra libertad y la de los demás.
-Suaviza las relaciones.
-Es la única cosa lo suficientemente grande como para trascender a los contrarios e incluirlos.
-Es la voluntad de compartir la voluntad de otra persona, aunque no la entendamos.
-Hace que queramos escuchar, en vez de tratar de convencer.
-Acepta la diferencia, en vez de tratar de eliminarla.
-Transforma la energia negativa en energia positiva.
El amor, verdaderamente, “hace que el mundo gire”. La única verdadera
protección que tenemos contra las incertidumbres y la imprevisibilidad
de la vida es nuestra capacidad de amar y ser amados. Es lo único que
nos hace sentirnos realmente seguros y apoyados. Cualquier otra cosa lo
único que hace es restar inseguridad. Sin el amor nos sentimos como
forasteros en este planeta. Hemos visto como el único factor importante
que nos mantiene con vida y bien es amar y ser amados. Sin ello, no
solamente no crecemos ni florecemos, sino que nos secamos y marchitamos,
como seguramente hace nuestro timo.
En el polo opuesto al amor están la indiferencia, la critica, la
exclusión, la intolerancia, guardar inquinas y negarse a perdonar. Estas
actitudes mentales son dañinas para nuestra salud. Hay un tipo de
energia fría, dura, cáustica, acida, que las rodea y que es un mal
presagio para los tejidos suaves y cálidos del cuerpo sobre los que
desatan sus mensajeros químicos.
El amor nos relaja, y eso va mas allá de la euforia que sigue al acto
de hacer el amor. Cuando se llega a la verdad y a la intimidad, la
paranoia se disuelve, y con ella la necesidad de estar a la defensiva:
lo cual quiere decir un sistema inmunológico constantemente en alerta
roja. No solamente conservamos nuestra propia energia, sino que somos
vigorizados al abrirnos a las vibraciones amorosas de los demás.
El amor cura. Y eso significa, como hemos visto, “rehacer todo”. Es
el camino real hacia la “unificación” mediante la practica de la buena
voluntad y del entendimiento.
Individualmente, el amor es necesario para la integración del cuerpo,
de la mente y del espíritu; en las relaciones entre las personas es
vital para compartir de forma armoniosa y cooperativa el planeta que es
nuestro hogar; y en nuestra relación con la vida, nos hace creer que
“Todo va bien y que, pase lo que pase, todo ira bien”, aunque no lo
parezca en nuestras horas mas oscuras.
Y el amor, como todas las cosas, es una elección. En cada momento en
cada encuentro con otra persona, o en cada pensamiento que tenemos sobre
nosotros mismos, tenemos que elegir: o criticar o tratar de comprender,
contraernos y rechazar o expandirnos para abarcar; o resistimos a esta
manifestación particular de energia y contrarrestarla, o dejarla tal y
como esta. Y el milagro consiste, como se ha demostrado una y otra vez,
por ejemplo, en la practica psicoterapeuta, que es por medio de la
aceptación y la comprensión que se produce la transformación.
A usted no tiene por que gustarle algo para amarlo. Deje fluir, no
luche. Con que este dispuesto a respetar su derecho a existir es
suficiente. Se ha descubierto, por ejemplo, que las visualizaciones de
los virus o de las células cancerosas siendo destruidas violentamente
suele empeorar al paciente en vez de mejorarlo. Una aproximación mas
amable y respetuosa es mas efectiva, ya que podría contemplar la idea de
entrar en dialogo con ellos, para descubrir cual es el mensaje y
aprender de ellos, por que están allí y que cambios necesita usted para
hacer en su vida.
Ame todo lo que pueda y en todas las maneras que sepa, empezando por
amarse a si mismo. Y no ame solamente a los otros seres humanos, sino
también al reino animal y al reino vegetal. Es lo mejor que puede hacer,
no solamente para estar bien, sino para ayudar a curarse a nuestra
Madre Tierra, que en estos momentos esta sufriendo a causa de la falta
de respeto y de cuidado que hemos tenido con ella.
Asimismo, al poner todo el amor que podamos, también nos disponemos a
recibirlo. El amor es libre. Y usted se lo merece, simplemente por ser
quien es. Es decir, digno de ser amado, magnifico y extraordinario
fuente: aqui
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