martes, 27 de enero de 2015

La autoestima, un pilar básico en nuestras vidas.


El amor a uno mismo es el punto de partida del crecimiento de la persona que siente el valor de hacerse responsable de su propia existencia. (Viktor Frankl)
¿Qué es la autoestima?
“El modo en que nos sentimos respecto a nosotros mismos afecta de forma decisiva todos los aspectos de nuestra experiencia. Las respuestas que emitimos ante los acontecimientos dependen de quién y qué pensamos que somos. Los dramas de nuestra vida son los reflejos de la visión íntima que poseemos de nosotros mismos. Por lo tanto, la autoestima es la clave del éxito o del fracaso.
De todos los juicios a los que nos sometemos, ninguno es tan importante como el nuestro propio. La autoestima positiva es el requisito fundamental para una vida plena” (Nathaniel Branden)
La autoestima es la valoración que tenemos sobre nosotros mismos. La capacidad de querernos, amarnos, respetarnos y valorarnos, que comprende un conjunto de conductas y actitudes, los cuales constituyen la base de nuestra identidad personal. Es una percepción evaluativa de nosotros mismos, uno de los principales pilares en los que nos apoyamos.
Además la autoestima abarca dos componentes importantes: el sentimiento de capacidad personal y el sentimiento de valía personal, siendo por lo tanto, la suma de la confianza y el respeto por nosotros mismos, condicionando así nuestra calidad de vida.
Una buena autoestima nos permite aceptar nuestras limitaciones y dificultades, pues significa, querernos tal como somos, tanto con nuestros aciertos como con nuestras equivocaciones y errores. Sería sentirnos bien porque nos queremos y aceptamos, nos apreciamos y respetamos, independientemente de los resultados o de aquello que no podamos hacer o no nos guste.
Autoestima y opinión de los demás
¿Hasta dónde debemos tener en cuenta la palabra de los otros? ¿Cuánto de aquello que los demás dicen de nosotros es cierto?
La mayor parte de los problemas que surgen cuando nos relacionamos se basa en las creencias y suposiciones de que los demás nos tienen que conocer, entender y aceptar. Pero si no aprendemos a darle su justo valor a la palabra de los otros, nuestra autoestima puede destruirse fácilmente.
Cada uno de nosotros establece vínculos con los demás, relacionándonos con estos de diferente manera. No es lo mismo el vínculo que hemos establecido con nuestra madre, que por ejemplo con uno de nuestros mejores amigos o compañeros de trabajo, es decir, en las relaciones que mantenemos somos diferentes dependiendo del vínculo que hayamos establecido con las otras personas y del rol que adoptemos. Así tenemos particularidades y límites distintos dependiendo de las personas con las que nos relacionamos. Por lo tanto, las relaciones que mantenemos con las personas son tan solo una parte de nosotros, una pequeña porción, no nuestra totalidad, ya que ellos solo pueden conocer algunas de las manifestaciones de aquello que somos pero no todas nuestras reacciones y motivaciones internas, ni la totalidad de nuestra historia ni de lo que somos. Las personas somos mucho más que las relaciones que albergamos.
Las opiniones que los demás tengan sobre nosotros, tan solo están formadas por aquello que han ido observando así como del tinte que cada uno le haya dado a estas observaciones según sus características personales, al igual que las opiniones que tenemos nosotros de los demás. Por lo tanto, es posible que lo que los demás aprecien de nosotros y lo que nosotros apreciamos de los otros, no se ajuste realmente a la verdad de lo que somos. Pero solemos errar al pensar que lo que decimos de los demás es totalmente cierto, al igual que lo que opinan los demás de nosotros también lo es. Es decir, la opinión que tengan los demás de nosotros tan solo constituye una porción de lo que somos, pero no nuestra totalidad.

Y aunque dependiendo del vínculo establecido, la frecuencia, el modo del trato, etc... los demás puedan conocer más o menos aspectos de nosotros, no podemos olvidar que somos los únicos que podemos conocernos a nosotros mismos si es así como lo deseamos, pues somos nosotros los que tendremos el panorama completo de quiénes somos. Por  lo tanto, no esperemos tanto de los demás, ya que nuestra valoración tiene que estar sostenida por lo que pensamos acerca de nosotros mismos y no por la visión parcial de los demás.

fuente: aqui