domingo, 27 de septiembre de 2015

Cómo reconocer a un progenitor tóxico




Cuando uno de los progenitores o los dos desarrollan una relación tóxica o no sana con sus hijos, éstos sufren una constante presión emocional que merma su propia madurez personal y su autoestima. Este tipo de relaciones insanas se producen por alcanzar el objetivo claro de atrapar y anular la independencia de los propios hijos en beneficio propio.
Los padres y madres que ejercen tales tipos de relaciones basadas en la dependencia emocional proyectan sobre sus hijos sus propias inseguridades y su inmadurez.

  Teniendo el control de la vida de sus hijos tienen el control de sus propias vidas. El control es poder, y el poder ofrece seguridad. Con la seguridad de tener siempre controlados a sus hijos, alivian sus niveles de ansiedad y consiguen aquello que anhelan.
Los progenitores tóxicos buscarán siempre el control como método de aliviar sus miedos e inseguridades. Son relaciones de poder en el cual se busca la propia satisfacción y bienestar de la persona que ejerce tal dominio, aunque ello suponga someter a sus hijos y anularlos. Éstos últimos son simplemente una herramienta para obtener aquello que anhelan.

Perfil psicológico de un progenitor tóxico
El primer rasgo que podemos encontrar en un progenitor tóxico es la inseguridad y la falta de autoestima. Sus carencias personales y emocionales las suplen ejerciendo un control excesivo hacia sus hijos, teniéndolos a su lado y a su entera disponibilidad.
Su miedo a que sus hijos sean autónomos hará que despliegue todo su arsenal de manipulación . Con dichas manipulaciones conseguirán instalar los temidos sentimientos de culpa en la mete de sus hijos, y a partir de ese momento podrán ejercer todo su poder sobre ellos e imponer su voluntad.
El miedo y la inseguridad característica en este tipo de personas tóxicas les llevará a tener una imperiosa necesidad de control. Necesitan tanto tener controlado todos los aspectos de su vida como la de aquellos que le rodean, ya que le garantiza la misma sensación de seguridad.
Su necesidad de control se convierte en una sobreprotección enfermiza que garantiza que los hijos no se conviertan en personas autónomas y capaces de salir adelante por ellas mismas. Ese control proporciona que los hijos sean incapaces de madurar y siempre tengan la necesidad de estar al lado de su madre o su padre.
Las personas que ejercen tal influencia tóxica hacia sus hijos son incapaces de empatizar con los demás. No prestan atención a las necesidades de los demás. Sólo atienden a sus propias necesidades. Son personalidades claramente narcisistas e interesadas. No les importa anular a los demás, ni tan siquiera a sus propios hijos.

Cómo romper con ese tipo de relaciones tóxicas
Lo más importante es llegar a comprender que hemos sido manipulados y controlados. Toda persona que ha sido manipulada de ese modo al final acaba por comprender el daño que le ha proporcionado tal relación insana. 
Cuando esto ocurre, el siguiente paso es la aceptación y la voluntad de romper dicha relación tóxica. Para ello debes anteponer tus necesidades y aprender a decir NO. Te pueden manipular en la medida que tu lo permitas.
Aprende a poner tus limites sin sentirte culpable. Está bien ayudar y estar junto a tus progenitores, pero dentro de una relación sana.Necesitas madurar y experimentar la vida por ti mismo. Cuida tu autonomía y rompe con toda posible dependencia que ate tus alas.
Una vez que hayas conseguido comprender que eres una persona independiente y autónoma podrás verbalizar aquello que quieres y lo que no. Debes comunicarte con el progenitor que intenta mantener una relación tóxica contigo,  dejar claro cual es el tipo de relación quieres, y que permitirás y que no. Pon tus limites y no los dejes a un lado. Es el único método de tener relaciones sanas con los demás.
No te sientas culpable. No tienes la culpa de querer ser una persona independiente. Forma parte de tu maduración personal y de la propia vida. Tus padres tuvieron la oportunidad de hacer su vida, haz tu la tuya. No hay nada de malo en ello. Por eso no permitas que nadie te haga sentir culpable por muy victima que se muestre.. Quien te haga sentir culpable es porque quiere manipularte. No lo permitas.

Si crees que necesitas ayuda, puede contar conmigo.
Daniel Molina. Psicólogo Emocional Online

fuente: aqui