viernes, 4 de marzo de 2016

Evolución e Involución en el Arbol de la Vida

Existen en el devenir del Espíritu dos movimientos que siguen dos direcciones opuestas: el descenso del Espíritu hasta la materia, y el ascenso de la materia hasta el Espíritu, ambos igualmente importantes y ya reconocidos por Platón, quien hablaba de la manifestación del Uno en múltiples Formas, o del movimiento ascendente que conduce a dichas Formas hasta su Fuente, el Absoluto. El movimiento ascendente representa la evolución de la materia hacia el Espíritu, mientras que el descendente sería la involución del Espíritu en la materia.
En el ciclo de Involución se manifiestan sucesivamente los 4 Niveles de Manifestación y se va descendiendo por el Arbol, adquiriendo cualidades cada vez más diferenciadas y densas hasta llegar al mundo físico tal y como lo conocemos. El movimiento de Evolución sería en cambio el retorno a la Fuente a partir de Malkut, ascendiendo por el Arbol. Podríamos decir que involucionar es sumergirse en un plano de manifestación: el Mundo de Assiáh, mientras que evolucionar sería dominar este plano y trascenderlo. La gran metáfora evolutiva de la Cábala es el ascenso del alma por el Arbol de la Vida, contribuyendo al Tikún Olam, el plan espiritual de evolución del mundo.
Para ilustrar esto tenemos dos elementos simbólicos a veces representados en el Arbol:


El Rayo Relampagueante, o Kav que como una espada de fuego recorre en zigzag el Arbol hasta “tomar tierra” en Malkut. Es el “Descenso del Poder” o movimiento de Involución, la manifestación de la Divinidad de lo más sutil a lo más denso hasta llegar al plano material.
La serpiente Najushtan, que hace el movimiento inverso de Evolución recorriendo desde Malkut todos los senderos del Arbol hasta llegar a Kether.  Esta serpiente nos recuerda a la Kundalini  Shakti buscando su unión cósmica con Shiva.
Es interesante reseñar que Najushtan es una palabra derivada de נּחשׁ (najas), cuyo significado es precisamente serpiente. La relación de esta palabra con Satán שׁטן puede comprobarse por las letras que comparten: shim ש y nun נּ


La serpiente es un símbolo dual que podemos representar por la víbora y la cobra: la víbora representa el aspecto ignorante, nuestro primitivo cerebro de reptil, nuestra animalidad. La cobra por el contrario representa ,tal y como los egipcios mostraban en el ureus, nuestro impulso por elevarnos y trascender, por evolucionar. Incluso en la iconografía cristiana existe este aspecto dual de la serpiente en la Anfisbene, la serpiente de dos cabezas, una de las cuales representa al Cristo y otra a Satanás. Curiosamente נּחשׁ (najas) y מּשׁיּח (mesías) comparten el mismo valor numérico: 358, lo cual confirma esa relación. Es muy importante resaltar que, al hallarnos en un mundo de dualidad, todos los objetos tienen dos aspectos, normalmente etiquetados como “bueno” y “malo”. El aspecto de Satán como serpiente que tienta a Eva a comer del Arbol del Conocimiento  no es malo por proponer ese fin, sino por ignorar que antes debe comer del fruto del Arbol de la Vida. Se requiere evolucionar –lo que Najushtan representa- antes de obtener el Conocimiento, que en el Arbol de la Vida se encuentra en la sefirá de Daat, justo en el centro del Abismo. El orden angélico que guarda esta esfera de Daat son precisamente los najashim.

En su descenso, el Rayo Relampagueante entra desde Kether por el sendero correspondiente a la letra שּ Shin, que precisamente significa “fuego” y “espíritu”. En su recorrido en zigzag pasa por todas las sefirot hasta tomar tierra en Malkut, recorriendo determinados senderos que configuran tres Triadas estructurales:
A la derecha vemos dichas Triadas Estructurales, limitadas por las 3 Vigas del Arbol, los senderos horizontales que unen las sefirot externas.
La triada superior es la Triada de las Raíces, y corresponde al “Mundo de la Emanación” (Atzilut).
La triada intermedia  es la Triada de la Etica, y corresponde al “Mundo de la Creación” (Briah)
La triada inferior es la Triada del Temple de Animo, y corresponde al “Mundo de la Formación” (Assiah).
El “Mundo de la Acción” se corresponde con la décima sefirá: Malkut.

Le evolución, el “retorno al Origen”, puede realizarse por dos caminos:

El Camino de la Iniciación, que es el que sigue las espirales de la serpiente Najustán ascendiendo hasta Kether y pasando por todas las sefirot y senderos del Arbol. Este es el camino del ocultista.

El Camino de la Iluminación también llamado Sendero de la Flecha, que asciende por el Pilar Central, desde Malkut hasta Kether, pasando por Yesod, Tiferet y Daat, y los senderos 21, 14 y 2. Este es el camino del místico, y del mismo modo que ascender en línea recta una montaña es mucho más esforzado que hacerlo en zigzag, este camino es directo pero requiere una fe y energía excepcionales, y, sobre todo, un gran equilibrio, tal y como representa el Pilar Central.  En yoga representa la ascensión de Kundalini por el canal central: Sushuma.

En cualquiera de los casos, el ascenso implica atravesar unas barreras que marcan el paso de un nivel de manifestación a otro. Estas barreras impiden el ascenso al individuo que no ha evolucionado hasta el  nivel que marca este límite. Veremos estas barreras más adelante.

fuente: aqui