viernes, 25 de marzo de 2016

Infusiones de cola de caballo para retención de líquido, acné y más


La cola de caballo es una planta perenne perteneciente a la familia de las Equisetaceae distribuida por las regiones templadas del hemisferio septentrional (Asia, Europa y Norteamérica)
Su curioso nombre se origina por el hecho que esta planta solía atarse a las colas de los caballos y del ganado para espantar las moscas.
El antiguo médico griego Galeno la recomendaba y fue utilizada por los romanos y otras culturas de todo el mundo. Los griegos la empleaban para curar las heridas, como diurético y para detener las hemorragias. Los iraquíes, como remedio popular contra los trastornos de los riñones y la vesícula, la artritis y las úlceras sangrantes. Por su eficacia contra la expectoración de sangre, en Turquía se utilizó para combatir la tuberculosis.
En el Nuevo Mundo los cherokees emplearon ¡a cola de caballo para tratar los riñones. La tribu chippewa hacía una decocción con los tallos para combatir la disuria, y el pueblo potowataml la utilizó para preparar una infusión diurética que favoreciera la función renal.
En el siglo XVII el herborista británico Nicholas Culpeper consideró la cola de caballo beneficiosa como coagulante de la sangre (antlhemorrágica) y para combatir las úlceras, los cálculos renales, las heridas y la inflamación de la piel.
En el XIX su repertorio de Indicaciones se amplió para acoger la gonorrea, la prostatitis y la incontinencia urinaria. En el xx se descubrió que es beneficiosa para combatir la hidropesía, la eneuresis (mojar la cama) y el crecimiento de la próstata.

Propiedades curativas

La cola de caballo está considerada en la actualidad como calmante, antihemorrágica, antiséptica, astringente, cardíaca, carminativa, diaforética, diurética, galactogoga, hemostática, tónico nervioso y vulneraria.
Su principal componente terapéutico es el ácido silícico, mineral que fortalece el tejido conjuntivo, lo que la hece especialmente valiosa para lesiones articulares, daños reumáticos, trastornos de la piel como el acné y gota. También puede utilizarse para ayudar a la reparación de los huesos, la piel y el tejido conjuntivo.
La equisetonína, uno de los componentes de la cola de caballo, alivia la retención de líquidos (edema) y coadyuva en el tratamiento de las inflamaciones e infecciones del tracto urinario. Sin embargo, el ácido equisético que contiene es un sedante para el corazón y los nervios, venenoso cuando se toma en dosis excepcíonalmente elevadas.
En la medicina china tradicional se empleaba para tratar los ojos rojos y la conjuntivitis. Y, debido a su elevado contenido en trazas minerales, estaba considerada un tónico semi-rregular fantástico.

Infusiones con cola de caballo

Infusión con cola de caballo contra la retención de líquido Hervir por 15 minutos de cinco a seis cucharadas de de planta seca desmenuzada de cola de caballo en 1 litro de agua. Dejar reposar y filtrar. Tomar a lo largo del día.
Remedio con cola de caballo contra la osteoporosis: Macerar 20 g de planta seca de cola de caballo por 8 días en 80 g de vino tinto. Tomar 2 cucharadas diarias.
Infusión con cola de caballo para acné Hervir por 30 minutos dos manojos de cola de caballo en 1/2 litro de agua. Lavar el área afectada con esta infusión.
Infusión de cola de caballo para los sofocos durante la menopausia Mezclar 1 cucharadita de salvia y otra de cola de caballo en una taza de agua que esté hirviendo. Tapar y dejar refrescar. Tomar 2 tazas al día.

Precauciones

La cola de caballo es, por regla general, segura para los adultos a las dosis recomendadas (no para las mujeres embarazadas). De todas formas, puede ínteractuar con otros fármacos que hayan sido prescritos.
Ocasionalmente puede ser peligrosamente rica en selenio y provocar defectos de nacimiento. No emplear en casos de embarazo o debilidad, o cuando se tenga una sequedad excesiva o se orine con gran frecuencia. Comprueba que los productos de cola de caballo no contengan la enzima tiaminasa, que destruye la vitamina B.