lunes, 9 de noviembre de 2015

Infusiones con caléndula para el hígado, cicatrización y piel seca


 La caléndula (Caienduia officinalis) es una planta perteneciente a la familia de las compuestas.
Tal vez la característica más destacada de la caléndula sea su flor la cual posee un vivo color anaranjado y se conserva por mucho tiempo después de ser cortada.

Propiedades curativas de la caléndula
Esta planta contiene calendulina, un aceite esencial rico en carotenoides, carotina, saponina, ácido salicílico y principios amargos, usaremos las flores, recogiéndolas cuando están bien abiertas y sin humedad.
Analizando en detalle las propiedades que se le atribuyen no puede sorprendernos el nombre vulgar de «maravilla» con que se la conoce.

La caléndula, durante siglos con-fundida con el diente de león, ya era muy apreciada en la Edad Media, cuando grandes figuras de la medicina, como Santa Hildegarda y Alberto Magno, la prescribían para las enfermedades del intestino y del hígado, y también para curar picaduras de insectos y de serpientes. Mattioli, en en siglo XI, la recomendaba para curar las enfermedades de los ojos.

En a actualidad, la caléndula se destaca especialmente por sus virtudes antiinflamatorias, antiespasmódicas, antisépticas, depurativas y regularizantes del ciclo menstrual.

Su efecto sobre el hígado y la vesícula biliar, recalcado por los seguidores de la teoría de las signaturas a causa del color amarillo de sus pétalos, es ahora reconocido y ha sido demostrado científicamente. La caléndula soluciona las deficiencias hepáticas y es colerética.

Su acción terapéutica sobre el sistema reproductor femenino es grande: provoca el menstruo retrasado, regulariza el ciclo, reduce la reglas demasiado abundantes y los efectos colaterales de la menstruación como dolores abdominales, ansiedad, depresión, insomnio, etc. Es útil tanto en casos de dismenorrea como de amenorrea. Una cura de caléndula iniciada una semana antes de la regla ayudará a superar el periodo sin dificultad.

Recientemente se le han atribuido  efectos anticancerígenos, sobre todo si se aplica en pomada sobre los tumores de la piel.

Es una de las plantas que más destacan como vulneraria. Para uso externo tiene propiedades cicatrizantes, antiinflamatorias, emolientes y antisépticas, por lo cual podemos usarla sobre heridas, llagas, eccemas, contusiones, callos, verrugas, impétigo, úlceras, inflamaciones cutáneas y, como colirio, en casos de conjuntivitis.

En uso interno cicatriza las úlceras de estómago y de duodeno, y resulta efectiva en casos de gastritis y gastroenteritis. Su efecto terapéutico parece más evidente cuando se la asocia con la ortiga. Es una fantástica aliada de la belleza del cutis.

Remedios e infusiones con caléndula
Infusión de caléndula para el hígado grado: 1 cucharada de flores por taza de agua. 3-4 tazas al día.
Infusión de caléndula cicatrizante: Doble dosis que la precedente. Como loción facial y colirio. Para lavar heridas y efectuar lavados vaginales.
Remedio de caléndula para llagas: 200 gr de planta seca por medio litro de alcohol puro de 96°. Dejar macerar 9 días y filtrar. Para uso externo.
Remedio de caléndula para las contusiones: Macerar durante 15 días 100 gr de flores en 500 gr de orujo. Tomar 20 gotas en agua tres veces al día.
Remedio de caléndula para la piel seca: Llenar un tarro de cristal con flores secas de caléndula y verter aceite de sésamo o de germen de maíz hasta cubrir las flores. Macerar durante 40 días. Aplicar, mediante una bolita de algodón, sobre las zonas resecas de la piel.
En forma de aceite y de tintura es componente imprescindible de un botiquín natural.

fuente: aqui