viernes, 13 de noviembre de 2015

No confundas lo frecuente con lo normal - Emilio Carillo



 Que algo sea frecuente es una cosa y otra bien distinta que sea normal. Tu día a día está repleto de hábitos (conductas, comportamientos, convicciones, actitudes…) que son frecuentes –en tu vida, en la de los demás, en la sociedad…-, pero esencialmente anormales. No confundas lo frecuente con lo normal. Lo frecuente suele responder a sistemas de creencias que el sistema vigente –familia, la mal llamada educación (colegio, instituto, universidad…), amigos, medios de comunicación, religiones, ideologias…- ha instalado en tu cabeza, en tu mente, como si fueran programas informáticos, que te llevan a actuar en la suposición que eres tú quien lo hace, cuando en realidad se trata de respuestas automáticas de tu mente derivadas de esos programas y creencias que otros han colocado en ella. Lo normal, en cambio, deriva de ser coherente con lo que genuinamente eres y llevar a cabo lo que indica el Corazón. Recordar la diferencia entre lo frecuente y lo normal abre directamente las puertas de la Iluminación, pues esta radica precisamente en ser normal: sencillez, naturalidad, simplicidad, espontaneidad, jovialidad, libertad, confianza en la vida, entusiasmo, aceptación, sin quejas, sin dualidades... gozo y relajación en tu propia divinidad.

Emilio Carrillo
Sin mente, sin lenguaje, sin tiempo (http://www.sinmente.com/)