viernes, 6 de marzo de 2015

LOS GARABATOS, ESOS DIBUJOS INCONSCIENTES


La palabra “garabato” surge en 1335 y deriva del portugués “garavato” que significa “trazos desacompasados o confusos”, la cual deriva a su vez de la palabra “garavate”: “leño torcido”
Esos dibujos que realizamos, a veces claros y otras confusos y sin sentido se denominan garabatos, algunos verdaderos jeroglíficos que se grafican sin que previamente lo hayamos establecido. Son movimientos primitivos que revelan el estado de ánimo en el mismo momento en que se realizan.

Garabateamos en cualquier rincón libre de una hoja, en una servilleta mientras tomamos un café, en los apuntes de la facultad o mientras escuchamos música o hablamos por teléfono.

Pueden ser “ocasionales”, es decir los que se relacionan con la impresión del momento, supeditados a nuestras emociones presentes o, motivados por un suceso imprevisto que nos deja pensando o por una preocupación que nos mantiene inquietos. Pero también pueden ser “permanentes”, aquellos que perduran en el tiempo y se repiten a lo largo de la vida ya sea en forma continua o esporádica.

Es posible que muchas veces nos preguntemos ¿porqué hago siempre el mismo dibujo?, simplemente porque este dibujo tiene relación directa con nuestras vivencias internas, con las necesidades de cambios que no hemos logrado o con sentimientos que no se logran modificar. Sin darnos cuenta algo sucede en nuestro interior que da impulso para expresar gráficamente por medio de un dibujo lo que no se pudo elaborar o realizar.

En general, los garabatos, independientemente de lugar en que se ubiquen en la hoja, esconden desde las alegrías más profundas hasta las ansiedades menos controladas y pueden ir desde una simple raya hasta un complejo entrañable de trazos con marco incluido.

Todos los individuos utilizan tres tipos de trazos para dibujar (rectos, curvos o angulosos), dependerá del carácter de cada uno la predisposición a usar una mezcla de los tres, o de dos o solamente uno. Dentro de esta combinación se pueden dar otras derivadas y así se logran garabatos mixtos con una significación diferente. Por ejemplo, quien realiza solamente trazos curvos muestra amabilidad, apertura y buena comunicación; quien sólo hace uso del ángulo proyecta un carácter más duro, intransigente y autoritario; aquellos que hacen uso de los trazos rectos y verticales denotan el equilibrio entre la introversión y la extroversión y el predominio de la razón sobre los sentimientos.

Cuando se producen mezclas entre trazos curvos y rectos también hay una mezcla de tendencias, el sujeto puede ser amable y tener una adecuada relación con el medio pero al mismo tiempo se mantiene firme en su postura y está capacitado para el mando aunque sin perder la noción de los límites.

El uso del trazo inicial y final de los garabatos tiene también una significación. La forma del trazo que se utilice cuando comenzamos a garabatear muestra cómo iniciamos el camino: impulsados por sentimientos y vivencias positivas, con fuerza, seguridad y determinación o con temor, inquietud e inseguridad. De la misma forma el trazo final puede indicar la manera en que se encara el futuro y las relaciones con el otro (firme, desinhibida, segura y con objetivos claros o con temores, desconfianza y timidez).

Para analizar estos dibujos inconscientes y poder determinar qué es lo que expresan debemos observar el orden (proyección de la capacidad de organización y de adaptación); la dimensión (manifestación de los impulsos y la autoimagen); la forma (expresión del nivel cultural y los modales); la inclinación (la forma de contacto); la dirección (proyección del estado de ánimo, la estabilidad y la constancia); la velocidad (manifestación del ritmo para desarrollar las actividades); la continuidad del trazo (proyección de la capacidad para encadenar las ideas y de la constancia); y la presión (manifestación de la energía).

Todos los géneros mencionados deben ser evaluados en conjunto ya que estos dibujos inconscientes contienen gran cantidad de símbolos y representan un “acto gráfico”. A esto le debemos sumar el análisis del dibujo, en el caso de ser un garabato definido, como por ejemplo una flor, una estrella o un cubo, para llegar a una evaluación final. Si bien por sí solos aportan mucha información, es importante analizarlos en forma conjunta con la escritura de quien los realiza, para buscar indicadores que respalden lo que estos garabatos manifiestan”

Podemos citar, a modo de ejemplo, los siguientes tipos de garabatos, entre otros tantos: GRANDES: energía, poder de imaginación, importancia personal; PEQUEÑOS: capacidad de observación, detallismo, objetividad pero también timidez, opresión y posible baja autoestima; CLAROS Y SENCILLOS: claridad mental, organización y método; CONFUSOS: subjetividad, confusión y tendencia a cierto descontrol; RIGIDOS, MINUCIOSOS Y REPETITIVOS: dificultades para la concentración; CON REPASO CONSTANTE. Conducta compulsiva, inseguridad y poca capacidad para discernir; CON TRAZOS FIRMES: energía, actividad y algunas veces capacidad de mando; DE TRAZADO RAPIDO: impaciencia, elaboración inmediata, actividad, decisión y precipitación; DE TRAZO LENTO: calma, inseguridad y cálculo

Cristina Alvarez
Grafoanalista